jueves 30 de octubre de 2008

Que sigan los cuentos de Elsa María
La primera palabra que llegó a mi mente cuando vi por primera vez una pieza de la artista Elsa María Meléndez fue ¨Fábula¨. Al encuentro con los nuevos trabajos de su actual exposición ¨Los cuentos que no me hizo mi abuela¨, en la Galería 356 en Hato Rey, repetí en mi cabeza la misma palabra.
Según el diccionario de la Real Academia Española, fábula significa ¨Breve relato ficticio, en prosa o verso, con intención didáctica frecuentemente manifestada en una moraleja final, y en el que pueden intervenir personas, animales y otros seres animados o inanimados¨.
Tras un recorrido la noche de la apertura (confieso que no me gusta apreciar obras las noches de aperturas porque hay otras distracciones), pude sustraer el relato de las piezas, donde subyace el elemento didáctico -no importa que sea o no la intención de la artista-, y observé la presencia de personajes humanos, animales y la mezcla de ambos, ¨animados e inanimados¨.
Pero, ¿se tratan las obras de fábulas concadenadas? Es la reinvención -metamorfosis- de cuentos, como apunta Lilliana Ramos en su ensayo de la exposición. Es la versión tajante de los cuentos contados. La artista subvierte la tradición.
Hay poesía en esos relatos (imágenes, escenas, instalaciones, construcciones). Sobre todo en ¨De la memoria: la quimera de un despojo¨, una instalación que se vale de la serigrafía sobre tela y un armario para recrear la salida de una bandada de aves del añejo ¨chiforobis¨ de la abuela que narra historias. Mientras el espectador se pasea por la instalación de aves traperas colgando del techo, que además incluye ratas de tela y retazos de telas por todo el suelo, y se encuentra con su rostro en los espejos de las puertas de los armarios, también se convierte en personaje del cuento. Personaje transeúnte que llega, husmea y sale con la bandada.
Se repite la poesía en ¨La última vuelta¨, una pieza colaborativa en la que Elsa María presenta una caja armario (realizada por el artista Jorge ´Rito´ Cordero), en cuyo interior una bailarina desnuda -de tela- gira mientras se agota la música (compuesta por el artista Claudio Chea). La figura de la mujer es central en el trabajo de la artista.
En esta muestra ella nos presenta nuevamente historias encapsuladas en cajas acrílicas con personajes que flotan y que podemos escrutar a la redonda -o al cuadrado-, hay trabajo gráfico sobre papel, tela y otros materiales, y sobresale la pieza de vídeo animación ¨A veces entra en el bosque¨, realizada en colaboración con el artista Teo Freytes, metáfora de la metamorfosis planteada por Elsa María.
Elsa María Meléndez ha logrado un lenguaje creativo particular y distintivo, repleto de humor e ironía, que nos deja con el deseo de conocer más y nuevas historias. Se me antoja entrar a una de esas cajas acrílicas y pasearme entre sus personajes con mi tamaño, de tu a tu.
Vaya un espaldarazo para Galería 356 por proveer siempre un espacio para el arte no tradicional. Sólo una observación: la identificación de las piezas deben aumentar de tamaño y encontrar una altura más cómoda para lograr su lectura.