sábado 27 de diciembre de 2008



Durante los últimos siete años el trabajo de la artista Edra Soto ha sido eminentemente conceptual, transitando entre el performance y la instalación, y sin la intención de retomar la pintura, un medio que para algunos es cosa del pasado y para otros resulta ridículo pensar que agoniza.
Para la artista radicada en Chicago, donde completó su maestría en arte y trabaja como educadora, los días de cama tras una situación de salud la devolvieron a la materialidad de la pintura que estudió en la Escuela de Artes Plásticas en el Viejo San Juan.
Y armada de papeles y gouaches, le dio forma a una idea que la inquietaba hace algún tiempo, quizás demasiado tiempo. El proceso formal comenzó observando fotos, láminas, recortes de periódico, videos y todo lo que la acercara al icono Americano del vedetismo, Iris Chacón.
Lejos de la imagen de la mujer curvilínea con pocos paños que mostraba su trasero-coolant, escrutada por muchos como objeto del deseo carnal, o como figura denigrante de su género, incluso también presa del comentario de la envidia ante sus atributos corporales, Soto da al traste con todo y la reivindica.
Si, la reivindica como mujer en el control de su vida en un mundo machista, como mujer dueña no subalterna, como mujer ¨artista completa¨ y símbolo de fortaleza. Con esta mirada da igual si está vestida o desnuda, al contrario, la desnudez se convierte también en arma de fortaleza.
Proveniente de un hogar en Cupey en el que abundan los detalles, no es de extrañar que Soto, durante las noches familiares de su infancia frente al televisor comenzará a deconstruir al icono y comenzara desde entonces a revelarle su humanidad.
Edra Soto, durante una visita reciente a la Isla conversó con El Naufragio de las Palabras, luego del éxito de su exposición sobre la Chacón, The Greatest Companions, en el Rowland Contemporary.
La artista comenzó a establecer comparaciones entre los principales programas hispanos vistos en Estados Unidos donde un Don Francisco, a su entender, asume un rol machista con mujeres-modelos-objetos; y Escándalo TV igual explota la figura femenina con bailarinas en ¨hot pants¨.
¨Mi conclusión hasta ahora es que si una mujer se va a representar de esa manera que lo haga como Iris. Ella era la ´host´, era la que mandaba en el show, era una artista completa¨, explica Soto.
Añade que las demás que bailan ligeras de ropa hacen las veces de accesorio, mientras ¨Iris no era anónima, tenía una personalidad. Ella era la que tenía a los Chacón Dancers¨.
¨No es un personaje sencillo, tiene una serie de características que la hacen algo complejo e interesante para el estudio¨, destaca la artista.
Su obra es colorida como los escenarios de ¨El Show de Iris Chacón¨ o ¨Ahí viene Iris Chacón¨.
Soto retrata a una vedette en sus habituales bailes y emblemáticas poses tomando control del espacio y seguida por sus bailarines hombres.
No le vemos la cara nunca. En cambio muestra rostro de chimpansé, metáfora de la fuerza animal, en sentido positivo, según aclara. La vemos con sus bikinis y su gran ¨coolant¨, con sus plumas, sus pieles, de espalda y también de frente, en pose animal, desafiante, a ¨cuatro¨ patas pero no doblegada. ¨Es Iris¨, recalca Soto. ¨Me gusta mucho lo que ella representa. Cuando pinto yo dejo que sea orgánico el proceso, creando una conversación entre mi vida y la vida de ella¨.
Estas pinturas en pequeño formato son totalmente distintas a trabajos anteriores de Soto sobre tela. Son manchas en colores brillantes con los contornos de las formas casi definidos. Pinturas anteriores, como su muestra de hace unos años en la Pintadera, mostraban figuras claras sobre fondos vacíos.
Anteriormente, Iris Chacón fue el centro de una instalación realizada en una biblioteca pública en Chicago, pero se valió de objetos referentes a la vedette y no utilizó entonces la pintura.
Esta vuelta al medio de los pigmentos dejó a Soto con el deseo de pintar más -lo que es una sorpresa para ella- y recuerda que siempre habrá una base conceptual en su trabajo.
¨Mi trabajo es conceptual. Yo me enfoco en una idea y trato de trabajar esa idea¨, manifiesta la artista, quien también trabaja la fotografía, y comenta que no le interesa tener un estilo porque así su trabajo resulta más fresco.
Dice que tal vez eso sea una característica de los artistas contemporáneos, pero está clara en que no pasarán varios años y estará haciendo lo mismo como ocurre con muchos creadores.
Acerca de las tendencias en el arte, señala que ¨el arte de ahora está apreciando un poco más el ´do it yourself´ porque a lo mejor estamos saturados de tecnología¨. Por el contrario, dice, ¨el arte conceptual se nutre más de trabajar con cosas ya hechas, o ideas que otros realizan¨.
¿Para que sirve el arte en nuestros tiempos? ¨Para crear comunidad, es un lenguaje, es otra manera de expresar ideas. Posiblemente las personas que más disfrutan el arte son las que lo hacen porque es un descubrimiento de algo, de otros lenguajes. Y el lenguaje de cómo tu lo expresas es único¨.
La Chacón de Edra Soto ha sido reseñada en varias publicaciones en Estados Unidos, entre estas en New American Painters. De hecho, recientemente fue invitada a participar de una propuesta para un mural mosaico en una estación de tren en Chicago.
Su próxima exhibición será en febrero en el Art Museum of the Americas en Washington, como parte de la muestra ¨Puerto Rico geografía humana. Imágenes del Siglo XXI¨, donde participarán varios artistas boricuas.
Desde la globalización actual del arte, y alejada de las fronteras localistas, Edra Soto utiliza un personaje local pero no insular y propone una mirada abarcadora de la mujer, que bien puede ser la de Cupey, la de Chicago, la de Madrid, Melbourne, New York, de donde sea. En ese sentido y según su lectura de la mujer con su vuelta a la pintura, la Chacón -con lo suyo en los 70 y 80- fue una de las que también se adelantó a su tiempo.