domingo 7 de diciembre de 2008


Re-visita a Marta Traba
A 25 años de la muerte de la crítico de arte argentina Marta Traba, en un accidente aéreo, y a pocos más años de la publicación de su ¨Propuesta polémica sobre arte puertorriqueño¨, resulta necesaria una visita por esas páginas que tantas pasiones levantaron.
Traba era enemiga furibunda de la complacencia y por eso su verbo era directo y punzante. No en valde sus críticas y comentarios sobre nuestro arte en latinoamérica provocaron malestar y muchas caras largas ante la simple mención de su nombre.
En Puerto Rico la experiencia no fue distinta. Criticó de frente el arte moderno en la Isla y escrutó la obra de algunas de nuestras ¨vacas¨ sagradas de la plástica. Ni hablar de las galerías y de los críticos de arte locales.
Hablaba entonces -acerca de esos años 60 y 70- del eclecticismo en el arte, refiriéndose a la utilización indiscriminada de estilos por parte de nuestros artistas más significativos, influenciados por las tendencias del ¨boom¨ artístico estadounidense, producto de otra realidad ajena a la nuestra.
En cuanto a las galerías decía que: ¨Se acepta como arte lo que se presenta en las numerosísimas galerías del Viejo San Juan, donde proliferan ya con una intención abierta fenicia, todas las indignidades pintadas y esculpidas que, por su referencia a las calles coloniales de San Juan, a los gamines desarrapados o a la ´fiesta española´ de mantón y castañuela (¿?), pueden ser consideradas por la invasión degradante del turismo americano como ´typical style´¨.
A la crítica isleña la retrató como ¨comentaristas cuya increíble fraseología se mueve entre los límites de la comida homenaje y el costurero de señoras, calificando cualquier cosa que se presente con las más benévolas y ditirámbicas explosiones verbales¨.
El aspecto colonial y las ¨sucesivas agresiones culturales¨ (donde incluye la española, la francesa, la norteamericana y la cubana en el exilio), fueron algunos de los factores destacados por Traba como los que mantenían a los artistas y los críticos locales en ¨el desconcierto y el desgano por buscar un estilo propio¨.
Además establecía que la situación colonial, a parte del traspaso de Estados Unidos a la Isla de sus fomas creativas igualmente había un traspaso ilusorio al creernos una sociedad industrializada.
¨…si los artistas puertorriqueños proponen valores culturales dotados de sentido y relacionados con su íntima y verdadera estructura social, advertirán que tales valores han sido progresivamente desencajados de Puerto Rico con el beneplácito de la clase media, la gran clase emergente del Estado libre Asociado, la que ha aceptado con funesta velocidad convertirse en la parodia de la sociedad de consumo y esclavizarse a la tragicomedia de comprar, tirar y volver a comprar, que parece ser su ambición más preciosa¨.
Sin duda, podemos estar de acuerdo o no con los señalamientos de Traba. Pero si le hechamos una mirada desapasionada (y ella era apasionada) a su escrito sobre Puerto Rico, en ciertos aspectos podríamos pensar que fue redactado hace muy poco tiempo. Vasta una hojeada para entender su vigencia, muy a pesar de los años transcurridos, de la post modernidad, de las nuevas tecnologías, de la globalización y de la brutal comercialización del arte.
Al filo para concluir el 2008 y a 25 años de la muerte de aquella argentina que nos estrujó en la cara incómodas palabras seguimos siendo una colonia cada vez más empobrecida que vive con la ilusión del falso desarrollo que centellean los centros comerciales, las 4X4, el Playstation, la televisión por cable y las visitas de fin de semana a Nueva York y Miami. Por un lado seguimos adorando vacas sagradas con escasa o ninguna trascendencia en el mercado global del arte, y de otra parte algunos de nuestros artistas logran el reconocimiento real hacia su trabajo fuera de aquí.
En cuanto a la crítica, salvo las reseñas, comentarios y la documentación generada principalmente en los espacios alternativos en Internet, y una que otra nota en alguna publicación impresa, lo demás no aparece.
Atras han quedado algunas cosas, mientras otras generaciones proponen una mirada diferente del arte, que otros insisten en observar con la lupa de antaño.
Nota: Ante la crisis económica, el cierre de galerias, y la ausencia de un Mercado real del arte en Puerto Rico, hace cerca de dos meses rebusque entre mis libros el escrito de Marta Traba sobre la Isla (1971) y de inmediato pensé en escribir algún comentario debido a la vigencia de su contenido. Sin embargo, me detuve hasta que visité el Box Score de Pedro Vélez en Internet, donde aludía a la necesidad de volver a leer a Traba. Entonces comencé a escribir y salió esta nota que tiene el propósito de recordar a la destacada crítico de arte y reflexionar muy brevemente acerca de nuestra escena del arte.