martes 30 de diciembre de 2008

RESEÑA


Roberto Silva: La desgracia y la belleza en Ofelia
La experimentación corporal que observa en performeros y actores, ese movimiento inusual, y sus indagaciones del personaje de Ofelia de Shakespeare se concretizan en la serie de pinturas al óleo que el joven artista Roberto Silva presentó en diciembre en Galería Guatibiri en Río Piedras.
La teatralidad de la imagen es fundamental en estas piezas de pequeño y mediano formato, donde afloran aspectos sicológicos del personaje central, tan interpretado por artistas, y sobre todo por poetas y estudiosos.
Silva reside en España, donde ha interactuado en la escuela de expresión corporal El Laboratorio en Barcelona, y de esta ha recibido la influencia del trabajo escénico y el performance. Con El Laboratorio ha participado como dibujante en algunas presentaciones experimentales basadas en el personaje de Ofelia, en Barcelona y Oslo, recogiendo con trazos los movimientos de las actrices Elena Bylund, de Noruega, y la mexicana Rebeca Martin.
Esta vez ha transmitido al lienzo dichas interpretaciones corpóreas creando su propia Ofelia.
Según la historia, el Príncipe Hamlet asesina equivocadamente a Polonio, padre de su amada Ofelia. Dicha muerte ocurre durante un confuso incidente cuando el Príncipe Hamlet discute con su madre Gertrudis, quien se ha casado con el hermano de su fallecido esposo, el Rey Hamlet. Al creer que era su tio y padrasto el que escondía tras una cortina lo embiste y luego se da cuenta que se trataba de Polonio.
Embargada por la locura, Ofelia se va a recolectar flores y se lanza al río, donde muere ahogada.
En su investigación, el joven artista egresado de la Universidad de Puerto Rico, se acercó a la famosa Ofelia del pintor prerrafaelista John Everett Millais, pintada entre 1851-1852. Para esto viajó hasta Amsterdam, donde estudió el cuadro, una pintura al óleo que en su época no fue bien elogiada.
A diferencia de la Ofelia de Millais flotando apacible sobre el agua, con el traje abultado y las flores recolectadas muy cerca de sus manos, la de Silva se nos muestra repleta de dramatismo.
Vemos a la Ofelia perdida con un aura de cierta santidad, con el estigma de la desgracia en su mano abierta y con la expresión del que busca una explicación.
Vemos a ofelia, de torso desnudo, enterrando en su boca su puño izquierdo -el mismo que nos muestra con el estigma-, y con su otra mano crispada. Parece un acto de antropofagia, pero más bien quiere tragarse su dolor o devolverlo.
Vemos a Ofelia inocente recogiendo flores, sentada en el suelo, enajenándose de su desgracia.
Vemos a Ofelia desnuda, tirada en el suelo boca arriba con los brazos abiertos hacia atrás y los ojos brotados. De fondo vemos las piernas del caballero que parece haberla sacado del río.
Son telas rosadas y grises, e imágenes de profunda expresión corporal y sobre todo facial.
Mientras Millais pinta un ambiente rodeado de vegetación con el cuerpo femenino flotando plácido sobre las cristalinas aguas, Silva le saca la belleza a la desgracia sin esconderla ni disfrazarla. La confiere con la forma. Su paisaje o telón de fondo parecen gasas o niebla, dejando que únicamente el cuerpo comunique el dolor y la expresión.
Silva ha dicho que ¨esta sumersión en Ofelia intenta reflexionar acerca de la brevedad de la vida, la muerte, el amor y la locura¨. Lo consiguió.

1 comentarios:

Ação Bonita dijo...
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