domingo 11 de enero de 2009


Catherine Matos Olivo escarva y rebusca en la memoria para desnudar el alma. Llega hasta ese lugar de los sentimientos a través de la arqueología en sentido literal y figurado, y al final de ver su obra no nos queda más que tragar hondo.
Con piezas desenterradas, encontradas, con dibujos catárquicos, incluso con una pared rasgada, descubre una parte de la historia -su historia- y nos hace cómplices de ciertas realidades.
Comienza a documentar los vaivenes del paso del tiempo y la cotidianidad familiar a partir del Alzheimer de su progenitora y nos lleva a ponernos el sombrero del hijo, del familiar, incluso del paciente. Y otra vez tragamos.
En eso consiste parte del trabajo de Matos Olivo, quien estudió pintura en la Escuela de Artes Plásticas (EAP) en San Juan y recién completó una maestría en nuevos medios en el Transart Intitute en Austria.
En su casa taller -objeto de sus excavaciones-, en Toa Baja, recibió a El Naufragio de las Palabras para compartir su trabajo y sus inquietudes.
¨Yo dejé de pintar en el 2005 porque ya no cubre las necesidades que tenía y comencé a usar el video, la fotografia y hasta proyectos en la web, y arte que incluye teleconferencias¨, expresa Matos Olivo y menciona que ¨trabajo con la fragmentación del tiempo, de lo que es real o no¨.
Sus últimas pinturas son de 2003 como parte su comentada exposición IRIS, en la galería Guatibiri en Río Piedras.
En esa ocasión presentó tres muestras de trabajos que incluían 75 pinturas en pequeño formato, fotografías y dibujos.
Con esa muestra exploraba y documentaba el proceso degenerativo de la enfermedad de Alzheimer. Con las pinturas mostraba escenas cotidianas de los regalos que le hacía su madre, de los objetos colocados en lugares inusuales, todos acompañados con las conversaciones familiares. Son frases, en ocasiones coherentes, en otras ausentes de sentido como los poemas dadaístas donde se subvertía el orden de las frases y palabras para crear un nuevo texto ausente de significación lógica, pero esta vez surgen de un proceso físico incontrolable.
Se trataban de piezas anecdóticas con una fuerte carga expresiva y emocional.
Las fotografías capturaban los objetos atesorados por su madre como una extensión de la memoria perdida. Incluían colecciones de figuras en porcelana, entre otras.
Mientras, los dibujos consistían de los trazos que realizó su progenitora durante tres años, donde se percibe la degeneración de la línea conforme avanzaba la enfermedad. Un proceso terapéutico se convirtió en un discurso plástico para retratar una realidad.
¨Yo creo que los artistas no se pueden alejar del tema de la memoria porque sin tu memoria no eres nada. Tú eres por tu memoria y eso estaba presente en la muestra¨, declara Matos Olivo.
La artista volvió a retomar el tema en su exposición JM-19 de 2008, donde ocupó por completo la casa de su infancia y la sometió a un largo proceso de investigación que incluyó la excavación en el patio ¨y en las paredes¨. Utilizó video, fotografía, intervenciones e instalación.
Del patio recuperó materiales del pasado, objetos encontrados, y en las paredes llegó hasta el cemento luego de raspar capas y capas de pinturas de toda una vida. Además, documentó la construcción de la casa, que surgió del proyecto de modernización de la Isla, siendo ésta la primera urbanización en Levittown.
Este trabajo fue parte de su proyecto de tesis en Austria, ¨Analogía y catarsis: la enfermedad de Alzheimer y la desintegración de la memoria y el espacio¨. Matos Olivo se ha presentado en la bienal de Estambul, en proyectos en el Tate Modern en Londres con Allora & Calzadilla, y en Austria.
Con otros dos artistas participó en el proyecto ¨Televicomunicatorium¨, que consistió del diseño de un artefacto con antenas e imágenes y lo incluyeron en el sitio de Wikipedia. La información sobre el proyecto fue retirada al detectarse que se trataba de una falsedad. La idea jugaba con la presentación de una falsedad disfrazada de ¨verdad¨ en el espacio cibernético.
Como muchos artistas, Matos Olivo ha desempeñado innumerables oficios alejados del arte lo cual dio pie a la serie de fotografías ¨Trabajo es igual a trabajo¨, mediante la cual se presenta en el desempeño de esas funciones con sus distintos atuendos o uniformes.
Al evaluar su trabajo, la artista asegura que lo importante ¨es ser fiel a mi misma, demostrar mis intereses y lo que siento¨, sin seguir las modas estilísticas dictadas por el mercado.
De la misma manera no utiliza el medio en función de la moda, aunque en su caso resulta totalmente contemporáneo. ¨Cuando creas un idea, es la idea la que te va a dictar el medio. Para mi definitivamente la idea es lo más importante -no las consideraciones estéticas-¨, agrega Matos Olivo, y dice que en ocasiones su trabajo puede parecer ¨sloppy¨ o descuidado en términos estéticos.
En cuanto al arte en Puerto Rico le resulta curioso que en un país tan pequeño, en general las personas no tengan una perspectiva de las manifestaciones vigentes.
¨Yo encuentro que es un simulacro lo que la gente común ve. Lo que está pasando en el café donde se reúne un grupo de artistas o en la casa de un artista, los intercambios que se dan, y lo que después se presenta en ciertas exposiciones es otra cosa¨, opina Matos Olivo y explica que sí se están realizando cosas diferentes y mucha gente no se entera porque no las visitan o no son reseñadas.
¨Para mi una de las cosas que más aprecio en una exposición es la interacción con la gente, los que saben de arte y no, ver qué les interesa y cómo reaccionan¨.
Al presente la artista se dispone a iniciar un nuevo oficio, el de profesora en la EAP, mientras le da forma a varios proyectos conceptuales, siempre con la memoria, el recuerdo y el olvido como campos de exploración infinita.